
El Regreso a Clases: Como manejar las ansiedades?
El regreso a clases es un momento crucial que activa ansiedades en estudiantes y padres. Las búsquedas de Google muestran un aumento en términos como "ansiedad escolar" y "miedo a volver a clases". Al rededor del inicio del año académico, los síntomas pueden incluir dolor de estómago, alteraciones del sueño, irritabilidad y dificultad para concentrarse.
A diferencia del miedo (respuesta a una amenaza externa específica), la ansiedad es una aprehensión difusa sin causa clara. La ansiedad no es el problema en sí, sino un síntoma de un conflicto subyacente que merece ser escuchado.
Las dos principales fuentes de ansiedad al regreso a clases son: La Ansiedad de separación, particularmente en niños pequeños: el miedo no es a la escuela en sí, sino a separarse de las figuras de apego (especialmente la madre). La otra más común es la Ansiedad por el Ideal del Yo: Presión interna por cumplir expectativas parentales, sociales y de grupo. El miedo a no alcanzar esa imagen idealizada (no ser lo suficientemente bueno) genera una ansiedad paralizante.
Las manifestaciones más comunes en el rango emocional son: irritabilidad, cambios de humor, tristeza, llanto fácil; en el ámbito fisiológico: palpitaciones, trastornos gastrointestinales, alteraciones del sueño, dolores de cabeza y finalmente en el cognitivo: dificultad para concentrarse, problemas de memoria, pensamientos catastróficos.
La ansiedad escolar no es simplemente "nervios por el primer día". Es un síntoma esencial: el retorno disfrazado de algo reprimido. Puede incluir: miedos no resueltos (fracaso, humillación, abandono), agresión no expresada hacia figuras de autoridad (padres, maestros, sistema educativo) o miedo a no cumplir con el Ideal del Yo ("ser el mejor", "el más inteligente").
En casos de fobia escolar, (no querer ir a la escuela o llegar constantemente tarde) lo que parece miedo o rechazo a la escuela es en realidad angustia de separación de la figura materna. El niño o joven no puede articular este conflicto conscientemente, por lo que la ansiedad "se desplaza" hacia la escuela.
Sin embargo, los padres también experimentan ansiedad durante el regreso a clases, y esta puede transmitirse inconscientemente a los hijos. Es útil reflexionar: ¿Qué expectativas tengo? ¿Estoy proyectando mis propios miedos? ¿Cómo manejo mi incertidumbre?
Para acompañar a los hijos hay algunas estrategias:
1. Escuchar el mensaje: En lugar de eliminar rápidamente la ansiedad con frases como "no pasa nada", “todo va a estar bien”, “tu puedes”, preguntar: "¿Qué es lo que más te preocupa?"
2. Rutinas progresivas: Ajustar horarios de sueño y reducir el uso de pantallas.
3. Acompañamiento terapéutico: Cuando interfiere con el funcionamiento diario, la terapia psicoanalítica busca hacer consciente lo inconsciente, transformando la raíz de la ansiedad, no solo sus síntomas.
El regreso a clases, con toda su carga de ansiedades, puede ser una oportunidad de crecimiento si lo abordamos con curiosidad y compasión. La ansiedad no es un enemigo que deba erradicarse, sino un mensajero que nos invita a explorar conflictos internos y deseos reprimidos. Aquí estoy para ti.

